top of page
Buscar

El valor de adaptarse (y seguir siendo tú)

  • Foto del escritor: Karolina Praskova
    Karolina Praskova
  • hace 7 días
  • 7 Min. de lectura

Esta entrevista es una conversación sobre cómo se construye una carrera con el tiempo. Joana habla de elegir caminos que no siempre parecen los más atractivos a primera vista, de cambiar de sector, de aprender a soltar el control y de entender el trabajo como algo que evoluciona contigo. También aparece una mirada muy honesta sobre el éxito, el reconocimiento, el trabajo en equipo y ese punto en el que dejas de buscar validación constante para centrarte más en el impacto real y en el equilibrio personal.


Si tu carrera fuera una película, ¿qué título tendría?

“Found in Adaptation”.


¿Qué canción es ahora mismo tu himno laboral?

No podría estar inspirado por ningún otro, es un himno spingsteeniano: “Land of hope and dreams”.


¿Tu bebida favorita para sobrevivir a un día intenso?

El clásico café, en eso soy poco original.


Una palabra que describa tu carrera hasta ahora:

Evolución.


¿Eres más de madrugar o de trasnochar?

Más de madrugar.


Lo mejor de lo que haces:

Creo que entre lo mejor que hago está la capacidad de adaptación a cualquier contexto, con resiliencia e ilusión, intentando mantener la coherencia. Y, afortunadamente, en los últimos años acompañada de un equipo y compañeros fantásticos a los que intento transmitir energía positiva que impulse.


Tu forma favorita de recargar energía fuera del trabajo:

Leyendo, escuchando música y caminando.


¿Alguna habilidad o hobby secreto que casi nadie conozca?

Me gusta cada vez más todo lo relativo a la jardinería: plantar, cuidar, podar, regar, etc… 


Emoji que más usas cuando hablas de trabajo:

El “thumbs up” de ok. 


¿Algún “fracaso” del que ahora te rías mucho?

La inocencia y la ingenuidad de las primeras veces que tenía que negociar presupuestos o proyectos con proveedores.


El lugar más inspirador desde el que hayas trabajado:

La planta 16 de Torre Marenostrum, en Barcelona, con vistas 360º, mirando al mar…



¡Al lío! 🏄

¿Cuándo te diste cuenta de que eras buena en lo que haces?

No fue una revelación, fue un proceso de confirmación lento, de darme cuenta que en mi entorno se apreciaba mi criterio, se confiaba en mi labor y se me permitía crecer profesionalmente. Ahí es cuando comienzas a pensar: “Pues no lo estaré haciendo tan mal…”


Cuéntanos un riesgo profesional que tomaste y qué pasó después.

En un momento de decisión entre dos oportunidades de trabajo, elegí la que, en principio, parecía más aburrida y conservadora, pero en la que creí adivinar un posible futuro de crecimiento, frente a otra que parecía más atractiva y un cambio real más atrevido. La primera opción, era menos rompedora y yo buscaba un cambio total, pero mi intuición me decía que en esa opción habría crecimiento y más cambios en el futuro, solo tenía que ser paciente. Confié en mi intuición y ahora, con la perspectiva del tiempo, creo que acerté de lleno.


Algo de tu trabajo (o de tu carrera) que la gente suele malinterpretar.

El clásico malentendido del tipo: “… es que los de marketing os lo pasáis muy bien, todo el día de eventos y esas cosas divertidas que hacéis…”.


¿Un “pequeño logro” que para ti significó mucho más de lo que parecía desde fuera?

Pasar del mundo del retail al mundo de las oficinas implicaba un aprendizaje enorme, que al principio pensé que me costaría varios años. Aunque sigo aprendiendo algo nuevo cada día de este sector, considero que fue un pequeño éxito íntimo el comprobar que en un par de años me había adaptado con comodidad a una nueva función y sector. 


Si tu yo más joven pudiera verte ahora, ¿qué le sorprendería más?

La evolución personal, tanto en crecimiento personal como profesional. La obtención de conocimientos y desarrollo de capacidades que creía inexistentes en mi. El desarrollo de una mayor seguridad y autoconfianza. La amplitud de miras ganada y la certeza de que siempre eres capaz de mucho más de lo que imaginas.


¿Qué mito sobre el éxito desearías que dejáramos de repetir de una vez?

El famoso lema de la psicología positiva “Si realmente quieres algo, puedes lograrlo”. Es una simplificación que muchas veces acaba culpabilizando a quienes no alcanzan sus metas. La vida es a veces muy injusta, hay muchas personas con talento que, por falta de recursos, de educación, por mala suerte o por circunstancias difíciles, no llegan hasta donde podrían en otras condiciones. Ignorar esto es quedarse con una visión incompleta de lo que significa el esfuerzo.


¿Qué es algo que todavía sigues intentando descifrar, incluso ahora?

Desde hace unos años me interesan cada vez más algunos aspectos más sociológicos de nuestro trabajo, tanto de forma interna, como externa. Me siguen intrigando mucho aquellos aspectos que hacen que unas personas se sientan totalmente comprometidas, ilusionadas, y llenas de energía por y para su trabajo, y otras todo lo contrario. ¿Qué es lo que desencadena cada emoción y reacción? De forma inconsciente me encuentro, a veces, psicoanalizando mi entorno sin darme cuenta. 


Si mañana tuvieras que dar una charla TED, ¿sobre qué sería (aparte de tu trabajo)?

Me encantaría hacer una presentación sobre “Bruce Springsteen: the only Boss I listen to”. Es una de mis pasiones y me encanta compartir el análisis de las letras de sus canciones y su vida, y ver qué es lo que hace que un artista genere tanta emoción y se convierta en un icono. Creo que ya existe un espectáculo de Manel Fuentes en esta dirección, que tendré que ir a ver, para estudiar si aun me queda alguna parte de la temática a explorar y puedo ofrecer algo nuevo!


¿Alguna habilidad aprendida fuera del trabajo (un hobby, una experiencia etc) que haya cambiado tu forma de afrontar tu carrera?

Durante unos años tuve la suerte de tener que “esperar” a que mi hijo acabara sus entrenos de hockey hierba en un club donde se fundó un equipo de mamis hockey, al que me apunté rápidamente. Además de pasarlo muy bien y hacer algo de deporte. Me inspiró mucho el hecho de formar parte de un equipo con unos objetivos comunes, que no tenían nada que ver con el trabajo. Siempre había hecho actividades y deportes individuales y que, con más de 45 años se me despertara el gusanillo de los logros en equipo y de la competitividad (sana), me sorprendió gratamente y alimentó mi experiencia profesional de algún modo también.


Algo que tuviste que “desaprender” para llegar a donde estás hoy.

Soy un poco “control freak” así que he tenido que desaprender mi idea de control absoluto y búsqueda del perfeccionismo, para pasar a pensar más en una no linealidad con confianza y flexibilidad, buscando la excelencia de una manera más práctica.


¿En qué momento de tu carrera te sentiste completamente perdida y qué te ayudó a reencontrar el camino?

Tengo mucha suerte, no he atravesado nunca una situación de desorientación total. Siempre he pensado que por muy mal que fueran las cosas, alguna oportunidad me ayudaría a resituarme, o que algún contacto con personas que valoro de mi entorno me aportaría esa luz sobre algo que me haría sentir ese “click” que desbloquea la visión de “túnel” que a veces puede surgir en situaciones así.


Un momento en el trabajo que te hizo reír justo cuando más lo necesitabas.

Antes de cada gran evento, durante la organización, siempre se produce una tensión especial en el ambiente. Afortunadamente siempre hay alguien del equipo que tiene el chiste, el comentario divertido o la anécdota ideal a punto, para romper esa tensión y hacernos reír a todos, más de lo que seguramente correspondería, para soltar tensiones. Otro clásico es ese momento de: “algún día nos reiremos de esto”, que me encanta, porque sirve para tomar perspectiva de forma automática y desengrasar cualquier situación complicada, incluso antes del paso del tiempo que lo pone todo en su sitio.


Si tu carrera tuviera una banda sonora, ¿qué canción no podría faltar?

Podría ser “Take me out” de Franz Ferdinand, energética, directa y urbana.

Algo que en su día viste como un fracaso, pero ahora agradeces que ocurriera.

Uno de mis errores tempranos tuvo que ver con los procedimientos internos de la compañía. En su momento me pareció un fallo grave, pero con la perspectiva del tiempo entiendo que no lo era tanto. Hoy lo agradezco porque me obligó a prestar atención a esa parte menos atractiva del trabajo pero igualmente esencial. Gracias a esa experiencia he evitado cometer, con los años, otros errores de este tipo que sí habrían podido tener consecuencias más serias.


La parte de tu trabajo que siempre te motiva, incluso cuando todo lo demás pesa.

La variedad de proveedores, colaboradores y la no rutina que, por suerte, muchas veces nos acompaña a los que trabajamos en el entorno del marketing y la comunicación.


El mejor cumplido que has recibido sobre tu trabajo (aunque pareciera pequeño).

“Trabajar contigo es tan fácil”, es un cumplido muy sencillo, pero después de escucharlo un par de veces me propuse provocarlo e incentivarlo aún más. Más allá de grandes adjetivos que te puedan dedicar, que tú le puedas hacer a alguien el día a día más llevadero creo que es beneficioso para todos. Además me sirve para aplicar aquello que tantas veces me autorecuerdo de: “Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie”.


Algo que antes perseguías en tu carrera y que ahora ya no.

Antes perseguía el reconocimiento inmediato y la validación. Que se viera el esfuerzo y que todo saliera impecable. Con el tiempo y la experiencia ya no necesito perseguirlo tanto, lo siento más integrado, creo que mi  valor está en lo que construyo, en el impacto real que genero, y en la confianza que pueda inspirar en otros. 


¿Cómo ha cambiado con los años tu definición de “éxito”?

Mi definición de éxito antes pasaba por pensar en proyectos impecables y resultados tangibles a corto plazo. Hoy en día pienso más en sentirme en equilibrio personal, con una profesionalidad en constante evolución, aprendizaje diario, y la posibilidad de dejar algo de impacto real en mi labor y en las personas.


Un movimiento “no tradicional” en tu carrera del que te sientas orgullosa.

Diría que ha sido haberme reinventado viniendo de la formación periodística, y haber sabido adaptarme y aprender para integrarme en un sector tan específico como el inmobiliario. En lugar de quedarme en un rol más clásico o institucional, he tenido la oportunidad de formar parte de un cambio en la forma de entender el marketing inmobiliario: mucho más conectado al negocio, trabajando junto a equipos comerciales, arquitectos, diseñadores y gestores de activos. He tenido la suerte de estar en ese punto intermedio, aportando mi visión y aprendiendo mucho en el camino.


Nombra a una mujer o a las mujeres que te hayan ayudado o inspirado en tu carrera.

En cuanto a nuestro sector, he tenido la suerte de coincidir con mujeres que inspiran. Una de ellas es Laura Caballero de JLL, a quien admiro por su visión y su papel pionero en la digitalización y la estrategia aplicada al real estate. Su trabajo demuestra cómo la innovación puede transformar un sector tradicional.


También me siento orgullosa de tener lo que ya considero una buena amistad con Ylenia Porras, un ejemplo de profesionalidad con energía y capacidad de reinvención total, que siempre me aporta aprendizaje y una mirada diferente a la mía, cosa que valoro como algo muy saludable y enriquecedor. 


 
 

Suscríbete a la newsletter para recibir las últimas historias en tu correo

thekonnektlab logo.png
  • LinkedIn
bottom of page